Las dalias realzan las zonas verdes urbanas
Cada vez más ciudades incorporan las dalias como elemento fijo en los espacios verdes públicos. En parques, márgenes de carretera, rotondas y jardineras, ofrecen un espectáculo de color duradero y contribuyen a la biodiversidad.
Contraste de colores y larga floración
El periodo de floración de las dalias se extiende desde julio hasta las primeras heladas. La gama es muy amplia y cada año los obtentores presentan nuevas variedades. Están representados prácticamente todos los colores, incluidas las variedades multicolores. Las flores simples y semidobles atraen especialmente a abejas y mariposas gracias a su néctar y polen accesibles. Para proyectos paisajísticos son ideales los tipos bajos y medianos, como las dalias Mignon, Topmix y las de flor de anémona. Las variedades de follaje oscuro son populares por el atractivo contraste entre hojas y flores.
De la plantación a la recolección
Las dalias prosperan en casi cualquier tipo de suelo, siempre que sea bien drenado y no demasiado seco. En suelos pobres se recomienda abonar con fertilizantes orgánicos. Los tubérculos se plantan después de las últimas heladas en un lugar soleado, con el cuello justo por debajo de la superficie. La vegetación se cierra rápidamente, reduciendo la aparición de malas hierbas. En otoño se extraen los tubérculos y el terreno puede prepararse para bulbos de floración primaveral.
Alto valor ornamental
Las dalias lucen espectaculares tanto en grupos como en plantaciones mixtas y combinan perfectamente con otras plantas. La Verbena bonariensis aporta ligereza, mientras que las gramíneas ornamentales añaden estructura y movimiento. Las combinaciones con flores estivales como Canna y Crocosmia refuerzan el carácter estacional. En cualquier composición, las dalias ofrecen un gran valor estético.
¿Sabías que…?
La dalia procede de América Central, especialmente de México. Los aztecas utilizaban los tubérculos incluso como forraje.
