En una época en la que tanto en jardines como en balcones, los aficionados a las plantas son cada vez más conscientes del uso del agua y la biodiversidad, los bulbos de flores de verano pueden contribuir de forma valiosa a crear un jardín vivo y sostenible. Estas coloridas plantas, como las dalias, los gladiolos, las begonias y las calas, no solo son hermosas a la vista, sino también sorprendentemente sostenibles.
Ahorro de agua
Muchos bulbos que florecen en verano son auténticos amantes del sol y crecen muy bien en condiciones más secas. Una vez bien arraigados, necesitan menos agua que muchas otras plantas con flores, como las plantas de macizo anuales. Si se combinan de manera inteligente con mantillo y cobertura vegetal, la humedad permanece más tiempo en el suelo, lo que contribuye a que el jardín se mantenga fresco y vivo incluso en veranos calurosos, sin necesidad de regar en exceso.
Equilibrio biológico
Los bulbos de verano encajan perfectamente en los jardines sostenibles. Crecen bien sin necesidad de fertilizantes pesados ni pesticidas. Además, combinan muy bien con plantas vivaces y hierbas que atraen a insectos beneficiosos. De este modo, se crea un equilibrio natural en el que los polinizadores, como las abejas y las mariposas, se benefician plenamente del néctar y encuentran refugio entre la exuberante vegetación.
Un colorido impulso a la biodiversidad
Si planta diferentes tipos de bulbos que florecen en verano, prolongará la temporada de floración de su jardín desde principios de verano hasta bien entrado el otoño. Esto conlleva un suministro continuo de alimento para los insectos y un jardín lleno de vida, movimiento, aromas y colores.
Tanto si tiene un jardín espacioso como si solo dispone de unas macetas en el balcón, con los bulbos de flores estivales creará un oasis sostenible que ahorrará agua y atraerá a las abejas y las mariposas.
